Federico Santa María Carrera, Azar y Destino de una Fortuna Porteña, reconstruye la vida de este personaje singular y extravagante. Desde los 14 años buscó y aprovechó las oportunidades que tuvo delante y con gran empuje, esfuerzo personal y espíritu emprendedor, logró convertirse en uno de los hombres más ricos del mundo, sin por ello cambiar sus creencias, hábitos y formas de vida.
Austero y sobrio, pero a la vez aventurero, amante de la vida y de los riesgos, este sobrino nieto de José Miguel Carrera fue un apasionado patriota que, poseedor como todo ser humano de grandes virtudes y no pocos defectos, vivió los últimos treinta años de su existencia consagrado a realizar en diversas partes del mundo los más atrevidos negocios con la finalidad de legar el capital acumulado a quienes, a diferencia de él, no habían tenido las mismas oportunidades de desarrollo.